Paranoyas célebres.

sábado, 7 de septiembre de 2013

No era un azul común

Nunca se lo había dicho, pero aquellos ojos, aquellos arrebatadores ojos me habían capturado desde el momento en el que mi pupila se posó sobre ellos. No era un azul común. Era como contemplar un mar en calma, ese era el color azul de sus ojos. Una persona podía perderse en ellos en cuestión de segundos. Alguien debería haberle dicho que la bandera roja era obligatoria, pero nadie lo hizo. Eran capaces de volver loca a cualquiera que se fijara en ellos, pero él no parecía darse cuenta de ello. 

Había algo de magia en ellos, a mí al menos me parecían mágicos... sino, no comprendo como sucedió.


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Demons

Se había acostumbrado a escribir en los pocos caracteres que tiene un tweet, se había acostumbrado a desahogar sus pensamientos en 140 letras. Sin embargo, los demonios a los que combate no caben en tan poco espacio y ahora no es capaz de poner en palabras todo lo que pasa por su mente.Todo lo que de una forma u otra la atormenta.

No, no es capaz de describir todas las emociones que le pagan factura a estas alturas. El amor, un corazón roto, la desgana de la rutina, su deseo de regresar a un Agosto infinito... ¿cómo se describe la apatía por la vida?

Las ideas revolotean sin control combatiendo a los ángeles que la han estado ayudando estos últimos meses. Sin embargo, no surge inspiración ninguna para plasmar lo que quiere mostrar. No hay nada tangible a lo que hacer referencia, nada que la ayude a expresarse.

En silencio sufre al aporrear las teclas de su portátil sin que nada llegue a reflejar todo lo que eclipsa su apasionante sonrisa... esa a la que todo el mundo empieza a echar de menos. Era como estar atorada en un inmenso pozo, en un bosque alejado y perdido del mundo.
Desde aquel pozo algo era claro, no había forma alguna de huir de sus propios demonios. Esos a los que antes mantenía alejados al escribir.

sábado, 22 de junio de 2013

The White Owl


La lechuza blanca.

Las estrellas apenas relucían entre las tinieblas, pero su tenue brillo mantenía alejadas a la más peligrosa de todas las sombras. Allá dónde mirase sólo había oscuridad, pues la Luna tampoco se había dignado a salir aquella noche. En la quietud del crepúsculo una figura tan reluciente que dolía al mirar se elevó por el cielo desgarrando con su blancura la penumbra. Una figura que en comparación con las estrellas que se observaban parecía una pequeña supernova. Nadie la oyó mientras se deslizaba con alas aterciopeladas acariciando el cielo. Nadie la vio mientras sobrevolaba como una exhalación el pequeño claro de bosque. 

Se posó en uno de los árboles que lo bordeaban, las garras aferradas a la rama con tal fuerza que los surcos quedarían marcados allí para siempre. El viento gimió meciendo las ramas, las hojas susurraron para la pequeña figura alada. Ella las imitó. Su suave ulular se unió a la rugiente brisa en un cántico temible para cualquiera que la hubiese podido escuchar aquella noche, aunque el mundo seguía ajeno a su paso. Las nubes temblaron y se agitaron en el oscuro cielo cuando la lechuza clavó sus grandes, redondos y oscuros ojos en él. No sabía lo bien que hacían sintiendo aquel pavor ante la profunda y vacía mirada de la criatura alada, pues estaba allí por una razón. Ella tenía una misión. Observó todo a su alrededor con perspicacia hasta que encontró lo que buscaba.

Una doncella mecía un carrito dónde un niño de ensortijados cabellos rubios luchaba por hacer frente a un terrible enemigo, el sueño. La lechuza los contempló como si la vida le fuese en ello, centró la mirada en el bebé. «Ah, aquel niño era perfecto». Hubiese pensado de haber podido hacerlo. 

–Oh, Vincent… si mi madre pudiese verte, ya estás enorme. –Le dijo con voz suave la muchacha, siguió meciendo el carrito mientras enroscaba uno de sus propios bucles en un dedo, lo engarzó hasta que le pareció suficiente. Sus ojos se centraron en el cielo, el cual cada vez se espesaba más entre las nubes y la oscuridad. –Es tarde ya, espero que hayas disfrutado de la visita, pues si tu madre descubre que hemos salido tan tarde, no le va a gustar. –Finalizó con una pequeña sonrisa que se empezó a abrir paso en sus sonrosadas mejillas. Con ambas manos empujó el carrito por la ladera del claro hacia el pequeño pueblo junto al río.

La lechuza les observó  durante unos amplios segundos más y a continuación, elevó el vuelo de la forma más majestuosa que sabía. De nuevo, nadie la vio y nadie la oyó. Sin embargo, ella ya lo sabía absolutamente todo. O al menos, todo lo necesario para poder informar a quién la había enviado a tan importante misión. 


sábado, 20 de abril de 2013

Ser un mueble del IKEA, no parece mala idea

Ser un mueble.
Sin sentimientos, con manual de instrucciones.
A veces, preferiría ser como los muebles del IKEA: sin sentimientos, sólo un objeto que lleva consigo un pequeño manual de instrucciones en varios idiomas. Un manual de instrucciones para comprobar el montaje y el funcionamiento, para comprobar si todo en mí funciona como debería hacerlo.
Pero no soy un mueble ni mucho menos porto un manual de instrucciones que me indique como vivir mi vida, a pesar de que eso estaría muy bien.
Eso sí, supongo que gracias a eso, he aprendido que la vida consiste en una fase tras otra de ensayo y error. Nunca darás a la primera con la respuesta, a veces ni siquiera formularás en condiciones la pregunta. También he aprendido que con cada cicatriz que me deja la vida, soy menos frágil, aunque también soy menos inocente, más fría, más dura.
Antes, solía pensar que el mundo te da lo que confieres, lo que mereces. Luego, descubrí que el mundo no te entrega nada, que te lo tienes que buscar tu sola, que no importa como de buena persona seas o como te la hayas jugado por alguien. Al final, sólo estarás tú contra el mundo. 
Al final, sólo estarás tú en la infinidad del universo tratando de vivir frente a las expectativas de tus padres, amigos y demás familiares. Al final, sólo estarás tú tratando de encajar en un mundo cuya moneda de cambio son la conveniencia y un frío metal. Al final, sólo estarás tú convertido en flan, temblando ante cada nueva experiencia. Al final, sólo estarás tú tratando de ser especial, pero sin destacar demasiado. Al final, sólo estarás tú. SOLO. 
O quizás, no.
Quizás ser un mueble del IKEA no sea tan malo, ya que la esencia del mueble no la constituye una sola cosa sino un conjunto de ellas. Quizás no estés solo. Quizás algunas piezas se queden en nuestra vida porque son diferentes al resto. Quizás, al final, encontremos nuestra estrella polar.
Pero, ¿quién lo sabe?
…sólo tú.

sábado, 9 de febrero de 2013

The Guardian

The Guardian es un proyecto de novela que llevo escribiendo desde que tenía ocho años. A día de hoy ya llevo 19 otoños a mi espalda por lo que este proyecto ha estado madurándose desde hace 11 años aproximadamente. Juzguen con ojo crítico, pero siempre en post de una crítica constructiva. Y bueno, espero que se queden con ganas de más. 
En ese caso, sólo tienen que decírmelo y les diré dónde pueden seguir leyendo...
Saludos y ¡sed felices!


SINOPSIS:
Según una antigua leyenda, cuando el mal se alce para reclamar su poder y el reino de Wiccana, renacerán los guardianes para mover sus fichas. La Tierra está a punto de sucumbir en una temible guerra de la que nada sabe y en la que sólo unos pocos elegidos pueden participar para salvarla.

Tú sigues siendo mi Ohana

Nos hemos pasado ¿no crees? 
Nos hemos hecho daño, nos hemos decepcionado y finalmente, nos hemos convertido en personas casi desconocidas. 
Hemos pasado por mucho, por demasiado. Cosas buenas y cosas malas. 
Hay una infinidad de esos sucesos que nos han llevado a ser lo que somos ahora. La tempestad pasó, parecía que todo volvería a la normalidad, pero no se solucionó. 
Seguimos echándonos tierra a la cara, seguimos contando a los demás lo que nosotras hemos “creído” que nos hicimos, seguimos evitando hablar cara a cara de todos nuestros problemas. Así somos. Orgullosas, prejuiciosas, sacadas de uno de los libros de Jane Austen. 
Nos hicimos daño y no hay vuelta atrás. Podrías decir que empecé yo, que fue culpa mía. Acepto que hubo rencor, acepto que te fallé, acepto que fracasé y no sabes cuánto me odié por ello, cuanto lloré sin que nadie lo supiese, cuanto me castigué. 
Perdóname. Dicen que la verdadera amistad es para siempre y yo quiero reescribir el capítulo de esta tragedia con todo mi corazón. 
Del futuro no sé qué será, pero quiero que sea a tu lado.

Ohana significa familia, familia que estaremos siempre unidas.

sábado, 19 de enero de 2013

Dos palabras. Ocho letras.

The only one.


Espero que puedas perdonarme por todo el daño que parece que, a veces, te hago. Espero que puedas perdonarme por ser yo misma con todo lo que eso conlleva. No soy perfecta y estaba rota antes de conocerte por lo que, a veces, me dejo llevar demasiado por mis emociones... tan rotas como yo.

Pero ¿sabes qué? Que cuando te hago daño, estoy segura de que me duele más a mí que a ti porque yo necesito hacerte reír, prefiero bromear, necesito verte siempre feliz, necesito saber que eres feliz.

Puedo decirte algo ahora que tengo tu atención? No quiero un mundo sin tu compañía. El universo tiene sentido para mí porque tú estás ahí. Desde que apareciste en mi vida tengo una razón asegurada para sobrevivir, más aún... para vivir.

Mi corazón ya es tuyo. Dos palabras. Ocho letras.
Te quiero.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Ojos que no ven



Ojos que no ven, corazón que no siente. O al menos eso es lo que dicen.

Pero yo, yo creo que no. Yo creo que ojos que no ven tienen una razón para no hacerlo. Ojos que no ven son ojos cerrados, son ojos que lloran, son ojos que padecen ira, dolor, llanto; son ojos que tiemblan de emoción, son ojos que se enfrentan a una luz demasiado potente como para abrirse de par en par. Ojos que no ven son ojos que tienen miedo, que son incapaces de afrontar una realidad dispersa entre los retazos de un sueño; son ojos que, al fin y al cabo sienten en mayor o menor proporción.

¿Sigues pensando que cerrar los ojos te hará una persona ajena al dolor? Déjame dudarlo, ahora tan sólo abre los ojos y despierta, un juego de opciones infinitas te espera.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Ya lo sabes

Porque cree en ti cuando ni tú mismo eres capaz de hacerlo.
Ya lo sabes, pase lo que pase voy a estar ahí cuando me necesites. Aunque nos peleemos. Aunque me dejes de lado. Aunque quiera odiarte y no sea capaz de ello. Aunque yo no sea lo primero en tu vida. Aunque haya otras personas por las que sufras más. Aunque nunca sea lo mismo que antes. Aunque me olvides… 

Nunca voy a negarte un abrazo cuando tengas ganas de llorar. Eso sí, sé buena y no llores mucho, porque sí, las lágrimas son buenas para desahogarte pero no son buenas en exceso, te lo digo como experta en el tema que soy. Así que ya sabes, trata de solucionar los problemas siempre con una sonrisa a pesar de que no seas capaz de encontrar un lado bueno.

Piensa que siempre hay algo por lo que ser feliz, aunque sólo sea por el hecho de que en el mundo habrá miles de personas que estén peor que tú. Piensa que todo ocurre por algún motivo. Piensa que quizás él no te quiere porque habrá otro que te querrá más. Piensa que todo tiene una solución y que si no la tiene, no hay motivos por los que preocuparse. 

Sé que no soy la más indicada para hablar ahora porque, a pesar de que el mundo me conoce como la que siempre le busca el lado positivo a todo, la que siempre da consejos, la que siempre está feliz... cuando los problemas son míos, soy la primera que lo ve todo negro.

¿Pero sabes qué? Después de un tiempo te das cuenta de que todo tenía una razón de ser, te das cuenta de que de todo se puede aprender, de que todo tiene una enseñanza, de que toda transición o crisis tiene una salida. Absolutamente de todo agujero se puede salir, no obstante, saldrás herida. Eso es normal. 
Aun así, quiero que sepas que después de todo el proceso serás más fuerte. Y si no consigues levantar cabeza, ten por seguro que yo estaré ahí, a tu lado tratando de hacerte ver el mundo un poco menos gris.

Te quiero.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

No todo el mundo tiene superhéroes

Aquellos que no encuentran fuga a sus problemas, a las dificultades que la vida les plantea acaban con el sufrimiento con el único modo de ser libre que conocen: morir. Dicen que morir podría ser una gran aventura, un destino único para todos y cada uno de nosotros, algo a lo que todos vamos a tener que hacerle frente tarde o temprano, un destino que nadie puede evitar, un beso de un ángel que a todos nos llegará.

Y es que no es normal. 
No es normal llegar a casa y echarse a llorar por problemas que no tienen ningún sentido, ninguna importancia para el mundo. No es normal llegar a casa y no tener ganas de cenar, no tener ganas de absolutamente nada. No es normal llegar a casa y sentirse desfallecer, sentir que nada merece la pena. No es normal sentir que se es inútil, que no se es capaz de hacer nada bien. No es normal convertir en barro todo lo que se toca. No es normal que todos tus sueños se esfumen de un plumazo. No es normal que en escasos segundos apenas te quede nada. No es normal que lo único que pueda hacerte sonreír sean un par de personas que permanecen siempre a tu lado y lo dan todo durante horas para sacarte alguna sonrisa fugaz, real. Nada de eso es normal. 

Sin embargo, el tiempo me ha enseñado otra cosa.
En realidad, siendo sinceros, me ha enseñado que ese sentimiento es mucho más frecuente de lo que podemos pensar los que, con frecuencia nos sentimos así. Sin embargo, son pocos los individuos que pueden contar con la suerte de tener a personas que lo darían todo por evitar sus lágrimas. No todos cuentan con sus propios superhéroes. No todos tienen una vía de escape. No todos cuentan con ellos y eso, es lo más triste. Eso es lo que nos lleva a entrar en un bucle infinito de desesperación dónde escapar sólo está al alcance de nuestra propia mano.

Dicen que morir podría ser una gran aventura, pero ¿y vivir? Estoy segura de que vivir es la mayor aventura de todas, sólo hay que mantener la esperanza porque al final, te darás cuenta de que todo ocurre por algún motivo aunque en ese momento no entiendas muy bien el por qué. Al final, todo cambiará.

Vivir la vida al lado de alguien que sabes que nunca te dejará caer.
Eso es una gran aventura.