Paranoyas célebres.

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domingo, 28 de julio de 2019

De paso

Creo que me siento mejor cuando escribo que cuando hablo porque no me gusta hablar de lo que siento, porque no me gusta hablar de todo aquello que siento y me estalla por dentro.

Estoy rota, llevo rota tanto tiempo que me aterra empezar a olvidar como era estar bien. Estoy rota, pero no recuerdo cuando empecé a estarlo o el porqué empecé a estarlo. Recuerdo aún, por suerte, una época en la que disfrutaba de los pequeños placeres de la vida, de las risas y las cosas divertidas. Y, de un día para otro, todo dejó de tener sentido. De un día para otro, no hay pequeños placeres y el único pensamiento constante es la forma en la que debería de dejar de existir para no dañar a otros. Para no crear efectos colaterales que sufran por mi culpa, siempre por mi culpa.

No sé a quién quiero engañar. Tampoco creo que fuese una gran perdida. Tarde o temprano, todo el mundo recuperaría el curso de su vida y yo ni siquiera sería un recuerdo. Simplemente nunca habría estado, ni siquiera sería una anécdota de momentos felices.

Desde luego, he aprendido que soy una persona reemplazable. Tanto en el plano romántico como en el amistoso, siento que soy más fácil de tirar que una pila usada (ojo, siempre al punto limpio, soy un trozo de basura contaminante… después de todo). Me doy cuenta con frecuencia, que al final todo el mundo se aburre de mí, de mi compañía o de aquello que tengo para aportar en sus vidas. Ha habido decenas de personas que aseguraban que nunca me borrarían de su camino, que no me sustituirían o se olvidarían de mí. A día de hoy, me pregunto si aún recuerdan siquiera mi nombre. Ha habido tantos casos, que la cuenta he perdido.

Soy una persona de paso, eso no es malo, cumplo una función en la vida de una persona y dejo de ser de utilidad. Sólo soy, una persona de paso.

viernes, 15 de junio de 2018

Perdón

Perdón si a veces no sé qué me pasa, si exploto como si fuera una bomba que ni siquiera tiene una cuenta atrás. Perdón si a veces me rompo, quizás llevo rota tanto tiempo que cuando creo estar bien doy por hecho que ya estoy reparada. Perdón por ser como soy. Por no tener fuerzas para luchar, por rendirme, por querer desaparecer. Perdón por no estar a la altura de las expectativas, por perderme cada vez que hablo de mis sentimientos. Perdón por no ser capaz de enfrentarme a todos los obstáculos que la vida me pone delante. Perdón, especialmente, por echarte de menos cuando aún sigues a mi lado. Perdón por, en ocasiones, echarte de mi vida cuando no es lo que quiero hacer. Perdón por equivocarme, por hacerte daño cada vez que hablo. Perdón por todo, incluso por existir. Perdón por aparecer en tu vida, a veces deseo que hubiese sido otra persona la que te apoyase cuando las cosas iban mal. Perdón por no hacerte feliz ni a ti ni a nadie.


Perdón, de nuevo, por existir, pero por favor no me sueltes o dejaré de pedir perdón.


sábado, 9 de enero de 2016

Reflexiones de las 4 A.M.

Anoche, estuve leyendo e indignándome con unos comentarios hacía una conocida mía, así que mi cerebro dejó de preocuparse por dormir y comenzó a cavilar un post para el blog. El post de año nuevo, faltaría más. Probablemente es la primera vez que es la indignación lo que me lleva a escribir pues habitualmente son otros sentimientos los que se convierten en mis musas.

Estimados hombres del mundo:

Tengo que deciros, en nombre de todas las mujeres que comparten mi opinión (que no son pocas), que estamos cansadas de que penséis que nuestra vida gira en torno a vosotros.

Noticias de última hora: no nos maquillamos para engañaros ni para que penséis X o Y de nosotras. No nos maquillamos para gustaros más a vosotros. Las que lo hacemos, es porque nos gusta, porque nos entretiene o simplemente porque sí. No necesitamos que nos digáis que no deberíamos maquillarnos porque a vosotros os gustamos naturales. No necesitamos que nos digáis que deberíamos maquillarnos porque así estamos más femeninas. Cuando queramos vuestra opinión os la pediremos educadamente.
En esta misma línea, no subimos fotos con poca ropa o con un anorak para que nos digáis lo guarras o sosas que somos. Si las subimos es porque nos apetece, porque nos gusta como salimos o porque nos sale del mismísimo. Pero en el 90% de los casos no es para llamar vuestra atención y en el 10% que sí, qué más da. Esas chicas merecen el mismo respeto que tú, así que deja de insultarlas por hacer lo que les apetece en el momento y en el lugar que les apetece.
Del mismo modo, no jugamos a videojuegos, vemos X tipo de películas o hacemos Y tipo de cosas como reclamo de vuestra atención. Hacemos lo que hacemos porque nos divierte, porque nos gusta, porque son nuestros malditos hobbies y un entretenimiento libre para todos y todas. Así pues, no necesitamos un test cada vez que digamos que nos gusta Bioshock, Borderlands, Dota o League of Legends (por ejemplo). Estamos cansadas de que se juzgue todo lo que hacemos sólo porque se supone que es para “hombres”; por lo tanto, debemos hacerlo para impresionaros. Si tenéis ese pensamiento, respetuosamente os pido que os alejéis de mi vida. No le hacéis ningún bien.

Finalmente, en otro orden de cosas, pero en línea a lo comentado previamente. Quiero deciros, a todas las personas que me leáis ahora mismo que todas las mujeres son reales. Que no importa si tenemos curvas o somos tablas, si somos atléticas o escuálidas, si estamos depiladas o podemos hacernos trenzas con los pelos de las piernas. Que no importa si estamos teñidas u operadas, si estamos maquilladas o con pijama y un moño mal realizado. Que no importa como vistamos, si somos masculinas o femeninas. Que no importa si nacimos siendo mujeres u hombres, si somos de lugares o religiones diferentes. Que no importan ni nuestra profesión ni nuestros hobbies.
Mientras una de nosotras se sienta real sin importar todo lo demás, es una mujer. Así que dejad de juzgar y empezad a respetar. Os digo, de corazón, que no cuesta tanto.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Believe in someone



No entiendo como una canción como Pompeii puede hacer que me sienta triste, pero oye así es. Me encuentro con tal ansiedad que apenas puedo respirar, aunque bien puede ser que no sea ansiedad. Qué voy a saber yo de como me encuentro. El mundo se me va a la mierda a medida que pasan los días. Repito que estoy bien pero ¿cómo voy a estarlo? No es fácil después de todo lo que ha pasado. Ay, soy una persona deprimente. Vamos, me veis como una persona deprimente (si es que aún queda alguien que lee una sola línea de todo lo que escribo). Lo más probable es que nadie me conozca nunca realmente, nadie a quién tenga que decirle como me siento a la cara. No me gusta llorarle a nadie ¿qué le voy a hacer?

lunes, 8 de diciembre de 2014

No need help.

Estoy teniendo una de esas noches de mierda a las que me había desacostumbrado. No porque ya no apareciesen, sino porque simplemente había aprendido a superarlas y a evitar que me doliesen. Me siento completamente estúpida, inútil. Yo que creía que me había hecho lo suficientemente fuerte para que nada ni nadie pudiese herirme y resulta que todo era una fachada. De hecho, siendo sinceros no llego a entender que me tiene tan destrozada esta noche. No sé si han sido un cúmulo de todas las cosas que llevan semanas rondándome la cabeza o si ha sido una única de todas ellas. No sé si es culpa de la propia ansiedad que me están generando con todo esto del trabajo fin de grado, de los exámenes, de las prácticas y mi investigación, de tener notas altas para conseguir lo que quiero. No sé si es el hecho de estar hiriendo a las personas que quiero sin poder hacer nada. No sé si todo es culpa de la perfección que envuelve a Ed Sheeran y sus canciones. No sé, no sé, no sé. No tengo ni idea de nada.

En fin, supongo que hoy necesitaba estallar como ya me ha pasado en otras ocasiones. Necesitaba estallar para volver a estar bien durante meses. Un día malo por treinta buenos no está nada mal. Y mira por dónde, después de todo esto ya estoy bien. Sólo me ha costado unas pocas líneas y una larga llantina. Pero lo he superado yo solita, como toda una campeona; no obstante, tengo que admitir que en ocasiones me gustaría que me resultase fácil hablar de mí y de todo lo que siento, ser capaz de decir que necesito ayuda. Me puede el orgullo.

miércoles, 11 de junio de 2014

Sólo estoy sensible, supongo

No sé que me pasa últimamente que vuelvo a tener problemas para dormir y para enfrentarme a mis problemas, cualquiera, por muy pequeño que sea. Me siento como si todo el esfuerzo que he hecho por controlarlos y afrontarlos no hubiese servido para nada, como si no hubiese estado más que fingiendo que estaba todo bien y hubiese acabado creyéndomelo todo... hasta hoy, que como era de esperar he explotado.

Tampoco sé si ha tenido algo que ver el hecho de que haya tenido en reproducción automática la danza de los cisnes de "El lago de los cisnes". O si es culpa de los exámenes finales de la universidad. No tengo ni idea de qué es lo que me pasa, pero al final ha resultado que entiendo lo que significa ser una granada porque soy una de ellas, aunque no en el sentido literal. Y tengo miedo, miedo de acabar hiriendo a las personas que quiero por el hecho de que no sé ser feliz o de que no puedo serlo. También es cierto que me da miedo no ser capaz de aguantarlo, ¿qué clase de psicóloga estoy hecha? Soy capaz de ayudar a los demás a afrontar sus problemas, pero no soy capaz de hacer lo mismo conmigo.

Supongo que estoy sensible, o que ya no consigo que todo me resbale como ha hecho siempre.

jueves, 24 de octubre de 2013

Las cosas se rompen, los corazones también

Todos hemos roto algún plato o algún vaso alguna vez; los que son como yo y tienen manos de mantequilla habrán roto vajillas enteras. Probablemente, habrá más de uno que tenga el cupo de mala suerte repleto a varias vidas por los espejos hechos esquirlas.

Eso sí, todos sabemos que la mayor parte de esos daños (si no son demasiado graves) pueden repararse. Podemos utilizar diversos artefactos para reunir los pedazos, aunque una cosa es segura; nunca quedarán como antes, nunca volverán a estar como nuevos. Siempre quedará esa línea discontinua por donde los pedazos se separaron. Pasa lo mismo con los corazones, sólo que con éstos es peor.

Siendo muy pequeña, mi padre me contó una historia sobre un niño, una caja de clavos, su frustración y la puerta de su habitación. En resumidas cuentas, el niño debía clavar uno de los objetos en la puerta cada vez que se sintiese enfadado y con ganas de gritar; así lo hizo y la puerta acabó llena de las puntillas que antes había dentro de la caja. Cuando el infante empezó a controlar su ira, comenzó a quitar los clavos. El día que los quitó todos, fue orgulloso a su padre y le mostró la agujereada puerta. He aquí a lo que pretendía hacer referencia. Esa puerta, por mucho que le sacasen los clavos, jamás volvería a estar completa. Siempre hallarías en ella los finos agujeros que dejaron los artefactos de metal.

Los corazones y los objetos pueden pseudorepararse, pero las heridas —por muy pequeñas que sean— siempre dejan marca. A veces, esas marcas dejan huellas; huellas tan profundas que marcan el resto de la vida.

¿Cómo se vuelve a confiar en las personas cuando son ellas las que te han destrozado; las que te han hecho pedazos? ¿Cómo se vuelve a confiar en las personas cuando han roto lo más irreparable del mundo? ¿Cómo se confía en las personas cuando te han roto el corazón?

viernes, 4 de octubre de 2013

Un día azul


«¿Qué le ocurre a esa chica? ¿Por qué va siempre con esa expresión en el rostro?» Era lo que a menudo se preguntaban los que la contemplaban caminar con aire decidido.

Melena al viento, ojos fijos en sus pies que alzaba de vez en cuando y una sonrisa que habría enamorado hasta al corazón más helado. Era un alma cándida, llena de dulzura y amor por los demás. No obstante, ella nunca fue capaz de verlo al mirarse al espejo. Sólo veía un reflejo roto y que el tiempo había hecho jirones. No tenía opción ninguna para verse como la veían los demás, nunca había visto la preciosa sonrisa o los brillantes ojos verdes. Nunca había admirado su increíble melena negra ni su figura curvilínea. A sus ojos no era lo suficientemente buena para nada, la historia que la acompañaba la había desvalijado años atrás. Aun así, no dejaba que la tristeza inundase su rostro o que los demás apreciasen lo rota que estaba. 

Era un día cualquiera. 
Un día azul. Le gustaba pasear en los días azules porque hacia frío, pero el sol siempre alumbraba sus pasos por lo que realmente no lo sentía. Era una de las mejores sensaciones del mundo. Llevaba el volumen de la música lo suficientemente alto como para no escuchar los comentarios de las personas que la rodeaban, pero sonreía a todos y cada uno de los que se cruzaban con ella. No importaba que se sintiese identificada con las canciones más tristes del mundo, su barrera emocional era tan elevada que no dejaba traspasar ni un poco de toda esa tristeza.

Contemplaba el mundo desde una ventana distinta a los demás. A pesar de sus contradictorios sentimientos, veía un mundo maravilloso lleno de sueños y esperanzas. Ojalá las personas que la rodeaban hubiesen podido verlo como ella lo hacía. Ojalá ella hubiese podido ver en aquel día azul, como el resto de las personas la miraban con admiración.

lunes, 30 de septiembre de 2013

A little girl in a big-big world

Un pequeño complejo en lo referente a la altura, nunca llegaba al nivel necesario para lo que necesitaba. Todo se le quedaba grande. No podía montar en las atracciones de la feria, no alcanzaba las estanterías más altas para buscar los mejores libros, no era capaz de conseguir nada por sí misma cuando estaba un par de cabezas por encima de ella.

Siempre odió su cuerpo desproporcionadamente bajito. Siempre odió ser la más pequeña de la clase, aquella a la que siempre despeinaban y trataban de proteger... ¿es qué nadie sabía qué por muy pequeña que pudiese ser, no era frágil? 

Un día cualquiera, creció. 

Ese día, descubrió que haber sido bajita durante casi la mayor parte de su vida la había hecho una persona valiente. Había descubierto que nunca fue razón para sentirse acomplejada. De hecho, había descubierto quienes eran las personas que la querían de verdad y que no la habrían cambiado por nada. Esas personas la ayudaban a llegar a las estanterías, se agachaban cuando querían abrazarla y le enseñaron a ser fuerte, a no ser nunca una víctima de nadie. 

Y así fue como una chica que siempre se sintió menuda e indefensa, se hizo mucho más grande que la mitad de las personas que la rodeaban. Ya nadie podía con ella. No importaba la altura o el peso. Era una gran chica para un gran mundo. No obstante, eso no era gran cosa para el resto de la población, aunque sí lo era para ella.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Me gusta lo que veis, me gusta como me veis

A menudo pienso que no soy lo suficientemente buena para nada. A veces pienso que ni siquiera sé hacer las cosas que realmente me gustan: escribir, realizar fotografías, algún montaje en el photoshop. Últimamente la sensación es aún más fuerte y eso acrecienta el vacío que tengo dentro. Sé que es cuestión de tiempo que se arregle, pero también es cuestión de tiempo que empeore; no sé que pasará antes, ojalá sea lo primero.

Definitivamente hay algo dentro de mí que no está bien, aunque no sé que es. No obstante, hoy no quiero escribir sobre la horrible persona que soy o los estúpidos problemas que me hacen fingir sonrisas tan frecuentemente. Hoy vengo a dar las gracias.


Quiero agradecer a las personas que continuamente me dicen que puedo contar con ellas, aunque a la hora de la verdad no lo haga porque soy así... creedme que os tengo muy en cuenta. «SIEMPRE.»
No obstante, no sé porqué se me hace imposible ahogaros en mis problemas. Supongo que no quiero molestar, eso es todo. No quiero ser la víctima porque no considero que sea débil, frágil o pequeña como muchos me ven. «Blí, ya me estoy desviando. Debería aprender a centrarme y no divagar cuando escribo algo sobre la marcha, pero no puedo. Algún día podré.»

Simplemente gracias. 
Gracias por soportar mis pequeñas mentiras para no preocuparos y fingir que os las habéis creído. Gracias por permanecer ahí a pesar de ese extraño rechazo mío. Gracias por ser fuente constante de inagotables sonrisas y más aun, de risas. Gracias por ser pequeños pilares de mi vida. Gracias por ser las personas que sois conmigo. Por leerme, por aguantarme, por hablarme. Gracias por el simple hecho de haber entrado en mi vida. 

Sé que algunas de las personas que lean esto, si aún me leen (que sé que hay una o dos que lo hace), se preocuparán por el hecho de que me lo guarde todo, pero no lo hagáis. Mi vida puede parecer un desastre, puedo parecer incompleta y vacía, pero jamás cambiaría quién soy. 
¿Por qué? Porque me ha tocado conoceros a todos: a los que sois letras en una pantalla, a los que puedo abrazar, con los que me llevo hablando horas infinitas por skype o por teléfono. En serio, gracias.

Gracias por todo.

martes, 24 de septiembre de 2013

Inside of me

Something is wrong with me.
Estoy rota, hecha pedazos, astillas, fragmentos, esquirlas, como prefiráis llamarlo. Un espejo sin reflejo, una televisión apagada, un disco que ya no suena. Lo peor de todo es que no sé la razón de por qué me encuentro así. 

No sé cuál es la razón para esta apatía de vivir.

No soy yo misma, o eso espero. No me gusta sentir que no controlo lo que pasa alrededor de mí, que estoy vacía. Que no soy nada que alguien echaría de menos. Necesito vacaciones, un descanso de esos sentimientos. Busco emociones allá dónde antes nunca nada me interesó. Y lo peor de todo es que no sé la razón.

Sé que necesito ayuda, pero ¿para qué cargar a otros problemas que son sólo míos? ¿Cómo voy a vaciar mis problemas en otros si no sé ni por qué están ahí? Además, no podría ser tan egoísta. Todo el mundo tiene problemas, no puedo obligarles a llevar un peso que no es suyo.

Ahora mismo he suspirado, lo necesitaba. No me entiendo. Me gustaría entenderme. Sí, deseo entenderme más que cualquier otra cosa en el mundo. Deseo saber por qué me despierto llorando a las 4:36 de la mañana, deseo saber por qué no soy capaz de sincerarme completamente con nadie, deseo saber por qué me siento tan «personaje secundario» en la historia de mi propia vida. 

No hay nada en el mundo que esté hecho para mí y lo peor de todo es que no sé la razón. No sé la razón por la cual cuando hago míos los problemas de otros sé darles solución y sentido, aunque ellos no tengan ni idea. No sé la razón por la cual me aburro de todo lo que me rodea. No sé la razón por la que siempre acabo diciendo o haciendo cosas que dañan a las personas importantes de mi vida. 

Quizás, a pesar de todo, no soy un animal social... quizás he nacido para estar al margen, para ser la figura de paso que cambia, arregla y ayuda a los demás en sus propias vidas. No tengo historia, sólo soy un cúmulo de sentimientos contradictorios y ambiguos que se rompen pensando que nadie la echará de menos, que soy una de esas personas invisibles. 
Es curioso ser invisible cuando siempre he querido ser iridiscente.

Nada de lo que he escrito en esta entrada tiene un sentido u orden, son sólo pensamientos que necesitaba desahogar. Son bolas de humo de las que necesitaba desprenderme durante unas horas, minutos, segundos; el tiempo que he tardado en escribirla desde mi HP con Boys like Girls de fondo. 
Quién sabe, quizás esta noche no me despierto hecha un mar de lágrimas sólo por haber volcado todo ésto aquí.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Demons

Se había acostumbrado a escribir en los pocos caracteres que tiene un tweet, se había acostumbrado a desahogar sus pensamientos en 140 letras. Sin embargo, los demonios a los que combate no caben en tan poco espacio y ahora no es capaz de poner en palabras todo lo que pasa por su mente.Todo lo que de una forma u otra la atormenta.

No, no es capaz de describir todas las emociones que le pagan factura a estas alturas. El amor, un corazón roto, la desgana de la rutina, su deseo de regresar a un Agosto infinito... ¿cómo se describe la apatía por la vida?

Las ideas revolotean sin control combatiendo a los ángeles que la han estado ayudando estos últimos meses. Sin embargo, no surge inspiración ninguna para plasmar lo que quiere mostrar. No hay nada tangible a lo que hacer referencia, nada que la ayude a expresarse.

En silencio sufre al aporrear las teclas de su portátil sin que nada llegue a reflejar todo lo que eclipsa su apasionante sonrisa... esa a la que todo el mundo empieza a echar de menos. Era como estar atorada en un inmenso pozo, en un bosque alejado y perdido del mundo.
Desde aquel pozo algo era claro, no había forma alguna de huir de sus propios demonios. Esos a los que antes mantenía alejados al escribir.

sábado, 20 de abril de 2013

Ser un mueble del IKEA, no parece mala idea

Ser un mueble.
Sin sentimientos, con manual de instrucciones.
A veces, preferiría ser como los muebles del IKEA: sin sentimientos, sólo un objeto que lleva consigo un pequeño manual de instrucciones en varios idiomas. Un manual de instrucciones para comprobar el montaje y el funcionamiento, para comprobar si todo en mí funciona como debería hacerlo.
Pero no soy un mueble ni mucho menos porto un manual de instrucciones que me indique como vivir mi vida, a pesar de que eso estaría muy bien.
Eso sí, supongo que gracias a eso, he aprendido que la vida consiste en una fase tras otra de ensayo y error. Nunca darás a la primera con la respuesta, a veces ni siquiera formularás en condiciones la pregunta. También he aprendido que con cada cicatriz que me deja la vida, soy menos frágil, aunque también soy menos inocente, más fría, más dura.
Antes, solía pensar que el mundo te da lo que confieres, lo que mereces. Luego, descubrí que el mundo no te entrega nada, que te lo tienes que buscar tu sola, que no importa como de buena persona seas o como te la hayas jugado por alguien. Al final, sólo estarás tú contra el mundo. 
Al final, sólo estarás tú en la infinidad del universo tratando de vivir frente a las expectativas de tus padres, amigos y demás familiares. Al final, sólo estarás tú tratando de encajar en un mundo cuya moneda de cambio son la conveniencia y un frío metal. Al final, sólo estarás tú convertido en flan, temblando ante cada nueva experiencia. Al final, sólo estarás tú tratando de ser especial, pero sin destacar demasiado. Al final, sólo estarás tú. SOLO. 
O quizás, no.
Quizás ser un mueble del IKEA no sea tan malo, ya que la esencia del mueble no la constituye una sola cosa sino un conjunto de ellas. Quizás no estés solo. Quizás algunas piezas se queden en nuestra vida porque son diferentes al resto. Quizás, al final, encontremos nuestra estrella polar.
Pero, ¿quién lo sabe?
…sólo tú.

sábado, 19 de enero de 2013

Dos palabras. Ocho letras.

The only one.


Espero que puedas perdonarme por todo el daño que parece que, a veces, te hago. Espero que puedas perdonarme por ser yo misma con todo lo que eso conlleva. No soy perfecta y estaba rota antes de conocerte por lo que, a veces, me dejo llevar demasiado por mis emociones... tan rotas como yo.

Pero ¿sabes qué? Que cuando te hago daño, estoy segura de que me duele más a mí que a ti porque yo necesito hacerte reír, prefiero bromear, necesito verte siempre feliz, necesito saber que eres feliz.

Puedo decirte algo ahora que tengo tu atención? No quiero un mundo sin tu compañía. El universo tiene sentido para mí porque tú estás ahí. Desde que apareciste en mi vida tengo una razón asegurada para sobrevivir, más aún... para vivir.

Mi corazón ya es tuyo. Dos palabras. Ocho letras.
Te quiero.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Ojos que no ven



Ojos que no ven, corazón que no siente. O al menos eso es lo que dicen.

Pero yo, yo creo que no. Yo creo que ojos que no ven tienen una razón para no hacerlo. Ojos que no ven son ojos cerrados, son ojos que lloran, son ojos que padecen ira, dolor, llanto; son ojos que tiemblan de emoción, son ojos que se enfrentan a una luz demasiado potente como para abrirse de par en par. Ojos que no ven son ojos que tienen miedo, que son incapaces de afrontar una realidad dispersa entre los retazos de un sueño; son ojos que, al fin y al cabo sienten en mayor o menor proporción.

¿Sigues pensando que cerrar los ojos te hará una persona ajena al dolor? Déjame dudarlo, ahora tan sólo abre los ojos y despierta, un juego de opciones infinitas te espera.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Ya lo sabes

Porque cree en ti cuando ni tú mismo eres capaz de hacerlo.
Ya lo sabes, pase lo que pase voy a estar ahí cuando me necesites. Aunque nos peleemos. Aunque me dejes de lado. Aunque quiera odiarte y no sea capaz de ello. Aunque yo no sea lo primero en tu vida. Aunque haya otras personas por las que sufras más. Aunque nunca sea lo mismo que antes. Aunque me olvides… 

Nunca voy a negarte un abrazo cuando tengas ganas de llorar. Eso sí, sé buena y no llores mucho, porque sí, las lágrimas son buenas para desahogarte pero no son buenas en exceso, te lo digo como experta en el tema que soy. Así que ya sabes, trata de solucionar los problemas siempre con una sonrisa a pesar de que no seas capaz de encontrar un lado bueno.

Piensa que siempre hay algo por lo que ser feliz, aunque sólo sea por el hecho de que en el mundo habrá miles de personas que estén peor que tú. Piensa que todo ocurre por algún motivo. Piensa que quizás él no te quiere porque habrá otro que te querrá más. Piensa que todo tiene una solución y que si no la tiene, no hay motivos por los que preocuparse. 

Sé que no soy la más indicada para hablar ahora porque, a pesar de que el mundo me conoce como la que siempre le busca el lado positivo a todo, la que siempre da consejos, la que siempre está feliz... cuando los problemas son míos, soy la primera que lo ve todo negro.

¿Pero sabes qué? Después de un tiempo te das cuenta de que todo tenía una razón de ser, te das cuenta de que de todo se puede aprender, de que todo tiene una enseñanza, de que toda transición o crisis tiene una salida. Absolutamente de todo agujero se puede salir, no obstante, saldrás herida. Eso es normal. 
Aun así, quiero que sepas que después de todo el proceso serás más fuerte. Y si no consigues levantar cabeza, ten por seguro que yo estaré ahí, a tu lado tratando de hacerte ver el mundo un poco menos gris.

Te quiero.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

No todo el mundo tiene superhéroes

Aquellos que no encuentran fuga a sus problemas, a las dificultades que la vida les plantea acaban con el sufrimiento con el único modo de ser libre que conocen: morir. Dicen que morir podría ser una gran aventura, un destino único para todos y cada uno de nosotros, algo a lo que todos vamos a tener que hacerle frente tarde o temprano, un destino que nadie puede evitar, un beso de un ángel que a todos nos llegará.

Y es que no es normal. 
No es normal llegar a casa y echarse a llorar por problemas que no tienen ningún sentido, ninguna importancia para el mundo. No es normal llegar a casa y no tener ganas de cenar, no tener ganas de absolutamente nada. No es normal llegar a casa y sentirse desfallecer, sentir que nada merece la pena. No es normal sentir que se es inútil, que no se es capaz de hacer nada bien. No es normal convertir en barro todo lo que se toca. No es normal que todos tus sueños se esfumen de un plumazo. No es normal que en escasos segundos apenas te quede nada. No es normal que lo único que pueda hacerte sonreír sean un par de personas que permanecen siempre a tu lado y lo dan todo durante horas para sacarte alguna sonrisa fugaz, real. Nada de eso es normal. 

Sin embargo, el tiempo me ha enseñado otra cosa.
En realidad, siendo sinceros, me ha enseñado que ese sentimiento es mucho más frecuente de lo que podemos pensar los que, con frecuencia nos sentimos así. Sin embargo, son pocos los individuos que pueden contar con la suerte de tener a personas que lo darían todo por evitar sus lágrimas. No todos cuentan con sus propios superhéroes. No todos tienen una vía de escape. No todos cuentan con ellos y eso, es lo más triste. Eso es lo que nos lleva a entrar en un bucle infinito de desesperación dónde escapar sólo está al alcance de nuestra propia mano.

Dicen que morir podría ser una gran aventura, pero ¿y vivir? Estoy segura de que vivir es la mayor aventura de todas, sólo hay que mantener la esperanza porque al final, te darás cuenta de que todo ocurre por algún motivo aunque en ese momento no entiendas muy bien el por qué. Al final, todo cambiará.

Vivir la vida al lado de alguien que sabes que nunca te dejará caer.
Eso es una gran aventura.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Ésta es la felicidad de la que tantos hablan

Da miedo pensar que absolutamente todo tiene un final ¿verdad? 

El amor, la amistad, la vida… todo acaba. Nadie puede evitar que los ríos sigan su curso, nadie puede interponerse ante la naturaleza de este mundo ¿no? 

A pesar de todo, no me importa. Me conformo con saber que estás aquí, ahora, en mi presente. 

Sí, claro que me acojono cuando pienso que todo ésto puede terminar. Claro que me acojono cuando pienso que algún día puede que te aburras de nuestras infantiles peleas, de nuestros ratos juntos jugando al Pro, de nuestros momentos viendo esas series “musicales” que tanto te aburren, de todas las veces que me has abrazado porque iba a ponerme a llorar. Sé que no soy perfecta. No creo que haya nadie en este mísero planeta que pueda considerarse una persona perfecta, pero para mí tú eres lo más parecido a una de ellas... por mucho que te moleste que así lo piense. 

Me acojona pensar que te has convertido en un pensamiento diario en mi vida, un pensamiento que pensé y deseé no tener por nadie más. Me acojona pensar que eres único, que nunca encontraré a alguien que me haga sentir como me haces sentir tú. Me acojona pensar que sólo me siento segura cuando estás cerca de mí, cuando sé que la seguridad de un abrazo tuyo me espera al acabar cualquier problema. Me acojona pensar en tu sonrisa, en perderla algún día de vista. Me acojona pensar lo que habría pasado si no hubieses llegado a mí en aquellos días. ¿Seguiría hoy aquí? Me acojona pensar que al abrir los ojos un día ya no pensaré “ésta es la felicidad de la que tantos hablan” porque puede que no estés a mi lado. Me acojona pensar en un final para mi cuento de hadas, para la historia interminable que quiero vivir contigo.

Sin embargo, y vuelvo a repetirme, no me importa. 

Siempre se ha dicho que se debe vivir el presente y ahora, eres tú. 

Tú eres todo lo que tengo, tú eres el oxígeno, tú eres la chispa, tú eres esa persona que ha creído en mí incluso desde antes de "conocerme". Tú eres esa persona por la que tropezarse, golpearse, caerse y herirse ha merecido la pena porque cada paso en falso me ha llevado un paso más cerca de ti. Tú eres esa persona por la que vale la pena morir... aún más, eres esa persona por la que vale la pena vivir.
No debería tener miedo de perder algo que nunca
ha sido mío.


jueves, 8 de noviembre de 2012

Antes de ti, están los demás

Antes de ti, están los demás.
Conocerás el altruismo más sincero. La envidia o la codicia sólo serán recuerdos lejanos. Serás libre para ayudar a los demás sin esperar su agradecimiento. Es la descripción que Veronica Roth utiliza para la facción abnegación. Hoy, he llegado a la conclusión de que quizás en el apocalíptico mundo creado por esta autora mi facción sería una de las más complicadas de elegir. 
Soy altruista o quizás demasiado empática, no puedo ver a una persona pasándolo mal y no hacer nada. No soy capaz de soportar el hecho de ver u oír a una persona llorar, ese simple gesto hace que me rompa por dentro. No soy capaz de quedarme quieta ante una injusticia. No puedo. Sinceramente, no puedo. 
No importa el daño que hayan podido hacerme a mí o, el hecho de que esa persona que está sufriendo sea un auténtico desconocido. Dejar sufrir a una persona va contra todo lo que soy. 
Dicen que esa es la expresión más pura de la abnegación: anteponer a los demás por encima de ti mismo, aunque eso suponga que tú no puedas ser plenamente feliz, aunque eso suponga que no puedes llegar a tu meta. 
Aun así, voy más allá. 
Soy egoísta y lo reconozco, también quiero que alguien se preocupe por mí cuando estoy mal. También quiero que alguien me dedique palabras de consuelo. También quiero poder contemplar mi imagen y sentir que valgo mucho. También quiero poder demostrar quién soy. También quiero ser feliz. 
Así pues, a pesar de lo que dicen las personas que me envuelven no creo que sea mejor, más buena o más especial que cualquier otra por querer que todos estén un poco más felices... no sé, sólo pretendo ser yo misma a pesar de las circunstancias, supongo.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Me gustaría decirte...

Me gustaría decirte que todo aquello, pasó.
Algún día me gustaría hablar contigo largo y tendido.
Me gustaría decirte todo lo que sentí por ti a partir de aquel día que hizo que fueses imprescindible para mí. Me gustaría decirte que me entraban ganas de gritarle al mundo que me habías sonreído, que me habías mirado, que me habías abrazado, que me habías cogido de las manos por tenerlas heladas. Me gustaría decirte que pensé mil veces en decírtelo todo y en dejar que arrancases todas esas emociones de mi corazón porque al fin y al cabo, sólo éramos amigos. Me gustaría decirte que siempre fuiste el más importante, que tus lágrimas me dolían más que las mías propias… que por eso, sufría cada vez que me decías que parecía que te odiaba.
¿Y sabes qué es lo peor de todo? Que a veces creo que de verdad te odiaba. Te odiaba porque sabía que no podría decirte esto sin hacer daño a un montón de personas de nuestro alrededor. Te odiaba porque me deseabas suerte en mis exámenes y me despertabas con un SMS que decía “buenos días princesa”. Te odiaba porque a pesar de mis intentos, no era capaz de odiarte ni siquiera un poco. Te odiaba por ser el centro del mundo, de mi mundo.
Algún día me gustaría hablar contigo largo y tendido.

Me gustaría decirte que ocultarte todo esto fue muy duro, que fingir que me eras indiferente era como estar encerrada en una cárcel con las puertas abiertas sabiendo que no puedes salir. Me gustaría decirte que nunca fue mi intención que sucediese, pero sucedió. Supongo que los imprevistos llegan ¿no? También me gustaría decirte que a pesar de todo lo que rondaba mi mente… estar a tu lado, abrazarte cuando las cosas iban mal y apoyarte lo hice porque te apreciaba, porque aún te aprecio. Sólo me gustaría decirte que todo eso pasó en mi mente durante meses y que por fin, soy libre de todo aquello.